EEUU 70-68 BRASIL: Son de este mundo

31 08 2010

Brasil metió el miedo en el cuerpo a Estados Unidos, dominando con claridad el marcador durante 24 minutos y pisándole los talones hasta el último segundo, desperdiciando dos oportunidades para empatar o ganar el partido que finalizó 70-68 favorable a los norteamericanos.

Brasil salió dispuesto a todo y sorprendió a Estados Unidos al utilizar sus mismas armas, rapidez, fuerza y determinación en ataque y en defensa, sin ningún complejo. El 0-4 del primer minuto de partido, lejos de ser un espejismo se convirtió en una pesadilla para los estadounidenses.

Los sudamericanos tenían el plus de jugar en equipo, tanto en defensa como en ataque, mientras que los estadounidenses hacían gala de cierta desidia en defensa, sobre todo por la línea de fondo y basaban, como siempre, su peligro en las acciones individuales. El 22-28 del primer cuarto fue un justo premio para el trabajo y la voluntad de unos y para la prepotencia de otros.

El conjunto sudamericano, lejos de contentarse con la gesta de ganar el primer cuarto con solvencia, se afanaron en seguir jugando, en seguir percutiendo contra la defensa USA, añadiendo el juego alegre y casi preciosista en la mayoría de sus acciones, sumando, además, un buen tiro de larga distancia.

En los minutos finales antes del descanso, Marcelinho Huertas sacó varios conejos de su chistera e hizo magia para asistir a Tiago Splitter y mantener la ventaja de su selección en momentos comprometidos en el marcador. Al descanso, 43-46 favorable a un espléndido Brasil que mandó a Estados Unidos a vestuarios con la cabeza baja y pensando en la forma de solucionar el problema en el que estaban inmersos.

Algo más de 24 minutos de juego necesitó Estados Unidos para ponerse con ventaja en el marcador, 52-50. Mike Krzyzewski redujo las rotaciones al mínimo y mantuvo a su equipo titular en pista ante la que se le venía encima.

La selección de Brasil no bajó los brazos y pese a la cuarta personal de Splitter, en el minuto 29, consiguió cerrar el tercer cuarto con un marcador, 61-59, que hacía posible el milagro.

El argentino Rubén Magnano siguió insuflando ánimos a sus jugadores. Brasil siguió queriendo pelea y a los dos minutos del cuarto de la verdad consiguió la igualada a 62. El marcador reflejó pírricas victorias de los americanos del norte, que llegaron al último minuto con sólo dos puntos de ventaja, 68-66 y el miedo en el cuerpo.

Brasil tuvo dos opciones de empatar el partido o ganarlo en los últimos segundos, en las manos de Marcelinho Huertas y de Barbosa, pero el balón no quiso entrar. Otro dato claro: el marcador del último cuarto fue empate a nueve.

fuente: as.com

fotografía: fiba.com

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